No es tan difícil ser amigos

No es tan difícil ser amigos,
Solo basta con escucharnos.
Que aunque grites no me importe.
Saber que no siempre podrás echarme una mano.

No es tan difícil ser amigos.
Solo basta con no querer hacernos daño.
Buscar el mejor recuerdo, si no nos vemos.
Olvidarse de lo malo.

No es tan difícil ser amigos.
Solo es querer e intentarlo.
Si no nos volvemos a ver, no me olvides.
Y por encima de todo, encontrarnos.

© Juan José Ayuso Martínez

Sueños

Anoche pedí a mi dios
que diera un sueño a mi hijo.
Que bandadas de cotorras,
cantarinas y gritonas,
poblasen las ramas de su espíritu.
Que el vuelo de gaviotas al anochecer
haga que quiera saber
que hay mas allá de este sitio.
Que con veinte años
y el corazón lleno de trinos
nada podrá cerrarle el camino.
Que para erigir todo aquello
que soñando vivimos,
para eso,
para todo eso
hemos venido.

Hoy le pido al hombre
que cuidemos el sueño del hijo,
que cuidemos el sueño
por haber y por habido.
Que Plantemos un jardín para que sueñen
los hijos de los hijos.
Que hagamos cauces
que desborden sus ríos,
Fuertes muros
que derriben de un suspiro,
Altos faros
por si en la noche
se quedan perdidos.

Ahora os pido compañeros
que seamos ola, onda,
explosión de sueño vivo.
No importa
si nuestra sangre riega el campo,
si nuestros huesos hacen camino;
hay que barrer,
arrojar por el precipicio
todo aquello que no sea
flor, pájaro o trino,
todo aquello oscuro que surgió
por no soñar como los niños.

© Juan José Ayuso

 

El camino al cielo

El camino al cielo
pasa por tu boca.
Por tus dientes tan blancos
que mis dedos descubren,
por tu lengua esquiva
que mi lengua acecha
y busca ansiosa.

El camino al cielo
pasa por tu pechos.
Por su piel tan suave y su tersura,
por sus pezones de leche y caramelo.
Fuentes que mas sediento me dejan
cuanto mas de ellas bebo.

El camino al cielo
pasa por tu vientre y tus caderas,
por la cuesta de tus ingles
hacia esos otros labios
para los que nunca acaba el beso.

El camino al cielo
pasa por tus ojos,
por tu mirada,
por la caricia tus manos,
por el deseo de tu alma,
por nuestros cuerpos entrelazados,
por el fragor de nuestras batallas.

Andaremos juntos
el camino al cielo,
yo dentro de ti,
tu devorándome en tu adentro.

 

©Juan José Ayuso