Sueños

Anoche pedí a mi dios
que diera un sueño a mi hijo.
Que bandadas de cotorras,
cantarinas y gritonas,
poblasen las ramas de su espíritu.
Que el vuelo de gaviotas al anochecer
haga que quiera saber
que hay mas allá de este sitio.
Que con veinte años
y el corazón lleno de trinos
nada podrá cerrarle el camino.
Que para erigir todo aquello
que soñando vivimos,
para eso,
para todo eso
hemos venido.

Hoy le pido al hombre
que cuidemos el sueño del hijo,
que cuidemos el sueño
por haber y por habido.
Que Plantemos un jardín para que sueñen
los hijos de los hijos.
Que hagamos cauces
que desborden sus ríos,
Fuertes muros
que derriben de un suspiro,
Altos faros
por si en la noche
se quedan perdidos.

Ahora os pido compañeros
que seamos ola, onda,
explosión de sueño vivo.
No importa
si nuestra sangre riega el campo,
si nuestros huesos hacen camino;
hay que barrer,
arrojar por el precipicio
todo aquello que no sea
flor, pájaro o trino,
todo aquello oscuro que surgió
por no soñar como los niños.

© Juan José Ayuso

 

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