No quiero ser verdugo

Ayer corte una rama.
Corte una rama y de ella
no brotarán hojas,
no saldrán flores
que de su polen
hagan miel las abejas.
Corte tallo breve
y ya nunca será rama fuerte
que sujete a muchas otras
llenas de hojas verdes,
cuajadas de flores.
No perfumará el aire de limpio,
no protegerá del sol hiriente,
no será cayado o bastón,
flauta, herramienta o instrumento.
¿Que haré
para que mis manos
sean jardinero y no asesino?
¿Que haré
para no caer
en el infierno de mi mismo,
para no ser
cómplice ni verdugo,
para no cortar brote o rama
de esas
que los hombres son?
¡Que horrible destino
ver truncado el brote
de uno mismo!
¡No llegar a crecer
árbol erguido,
cayado, refugio,
lugar de nidos!
¡No llegar a escribir
la última palabra
en el último suspiro!
¡Ser fin antes del comienzo mismo!
¡No hagan mis manos
que el árbol no florezca!
¡No hagan
que no liben las abejas!
¡No se vuelva mi alma
carbón negro encendido y no haga
que el hijo no crezca,
que el padre no sea,
que el poeta no escriba
hasta el último de sus libros!

© Juan José Ayuso Martínez

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