Elegía para un coleguita del barrio

Ahora lo haremos. Abriremos
el salero y la sal derramaremos,
y desparramaremos la pimienta,
y abriremos los botes con especias
y por aquí y allá las tiraremos.

Y el aceite, los treinta
litros de aceite vamos a verter
por toda la cocina,
a chorrear por toda la escalera
hasta que salgan del portal afuera.

Y después, las ventanas romperemos.
El sol, la fresca brisa invadirán
la casa y limpiarán
a fondo el mal olor que da el encierro.

Y dejaremos que entren golondrinas
y que en los dormitorios hagan nidos,
y que colmenas hagan las abejas
entre armarios y libros,
que telarañas hagan las arañas,
y que embrujen la casa
espíritus propensos al bullicio.

Al suelo de la plaza tiraremos
cristales, que al romperse estallen, truenen
para mayor terror de los tenderos.
Algún mueble también
volando a la calle arrojaremos
para prender con ellos un gran fuego.

Miedosos por el hecho y su osadía
a cuatro batallones de los geos
avisarán de la comisaría.
Para darles aún mas argumentos
irá mas leña al fuego
cantándole al amor en unos versos.

Atrancaremos puertas de la casa,
en el portal haremos barricadas.
No les será muy fácil
conquistar muestra plaza.
Grande y desigual será la lucha,
botes de humo cruzarán el cielo,
taladrará metralla el firmamento.

Hemos de procurar que no haya guerra
por los otros aposentos,
no vaya a ser que afecte
a nuestros nuevos compañeros;
nuestro será el sacrificio
para que ellos tengan hueco.

Ya luego, después,
cuando tranquilamente
hayamos calentado el cuerpo
al abrigo de las camisas de fuerza
en algún manicomio o penal
y a su debido tiempo,
nos disolveremos en aire
y nos volveremos viento.
Iremos de visita a ver como quedan
las golondrinas, las abejas, las arañas
y los espíritus farulleros.
Les diremos que está muy buena
la vecina del tercero.
Y que no le metan miedo
a la abuelita del segundo izquierda
que sufre taquicardias
del corazón del pecho.

Por el camino de los pinos
hasta el cielo subiremos.
Subiremos hasta las nubes,
a tocarles el culo
y darles un meneo.
Nos iremos de juerga con el sol,
para que nos caliente al colegueo,
y por la noche follaremos con la luna,
igual como se folla
con las princesas dulces de los cuentos.

© Juan José Ayuso Martínez

 

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