Se te sube un poco la falda

Se te sube apenas un poco
la falda del vestido al sentarte.
Me siento como niño
ante el baúl de los recuerdos.
Como niño
que por primera vez cruza la calle,
que por primera vez contempla el mar.

Se te sube un poco más
la falda del vestido al acercarte.
Siento que tus muslos
convocan a mis manos
a pasear la suavidad de tu piel,
como por jardín,
como por selva espesa y peligrosa,
a descubrir el tesoro allí escondido.

Y descubro
que no llevas las bragas blancas,
ni tampoco las bragas negras.

Te subo ya del todo yo la falda
por encima de las caderas.
Por los labios de tu sexo
una fuente borbotea,
tus pechos me amenazan
con sus lanzas enhiestas,
tus ojos me condenan
a que me abrase en su hoguera,
y mi afán de hortelano busca
que florezca la rosa de tu primavera.

Rotunda se yergue mi carne,
rotunda florece mi sangre,
rotundo mi sexo te anhela,
Urgencia por penetrar en tu cuerpo,
urgencia por apretar tus caderas,
huracán de manos y bocas desatado
solo porque se te sube la falda
un poco, apenas…

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