Triste lluvia

lluviaenventana

La lluvia siempre es triste.
Es triste y quisieras
que en el dulce espacio de tu cama
alguien te diese calor
mientras aire y tierra se ven subyugados por el agua.

En la comodidad de tu estancia
la luz apaga su visión a través de la ventana
y solo el piqueteo de las gotas revela su presencia.
A veces ni siquiera eso y entonces
la lluvia siempre es
fantasma convocante,
fantasma de otras lluvias.

La lluvia puede ser triste
o puede ser puñal que entra en la garganta,
oscuro aire,
mar oscuro,
que llega al corazón y allí se queda.

La triste lluvia te convoca
a mezclar tus lágrimas con las suyas.
Tierna te acogera en su líquido consuelo
que limpia la vida.

Nunca he caminado desnudo bajo la lluvia.
Nunca he penetrado su agua,
Nunca ha penetrado su agua
por todos los resquicios de mi cuerpo,
no he despedido vaho,
no he luchado por mi vida bajo la lluvia.

Cuando te envuelve su oscuridad
la lluvia es la materia del espacio,
extraña mezcla
de gotas vacías, gotas llenas,
mar extraño.

Pero la lluvia siempre gana,
la lluvia siempre gana.
Solo queda esperar acurrucado
hasta que arrastre la sangre, las lágrimas,
purifique músculos, huesos…
o decida que esta vez no será,
que quizás otra lluvia.

© Juan Jose Ayuso Martínez

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