Después de la visita a la casa de una amiga.

A R.M.B.B

Estando en tu casa de visita
he recordado las paredes desnudas de la mía.
Después, de regreso,
contemplé este extraño zurcido de luces en el frío.

La soledad es aquello que existe
en el oscuro vacío que alumbran
las líneas de farolas
al fondo de la noche.

Esta humana adicción a ciertas emociones
me reveló
que un fuego habita entre las paredes de tu hogar,
en los objetos que adornan sus estancias
dejados allí por descuido
o puestos con clara intención.

La soledad cuajada
en las líneas de farolas de carreteras y calles,
costuras o cicatrices,
laberintos
que no sabemos resolver,
laberintos de uno mismo.
Es imposible que la helada soledad
haga crujir el vacío.

Fuego inunda el lugar que habitas,
encendido por ti,
alimentado de risas,
rojo de ternuras.
No son las habitaciones de desnudas paredes
no los laberintos de farolas
el lugar que habito
es el frío.

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