Elogio del friki

Y aquí estoy yo,
haciendo maquetas,
y viendo una de spideman.

Y tú, sin saber por donde,
siendo ya mayor del todo, quizas demasiado.

Y yo que solo quería que vinieras a jugar conmigo,
por el arroyo que había al final de nuestra calle,
hoy ya devorado por una autopista.

Y yo que quería construir un platillo volante,
con trozos de contrachapado
y motores eléctricos arrancados a juguetes rotos.

Y quería que vinieras conmigo,
a hacer flechas con los juncos del arroyo,
hoy teóricamente protegido y realmente seco,
para luego disparártelas, claro.

Pero tu solo querías tus muñecas,
y después esos pintalabios,
cuando yo ya empezaba con mis paseos melancólicos
por lo que hoy es un páramo reseco.
Esos pintalabios con los que tanto gustabas
a los muchachotes malos del barrio.

Estoy convencido:
la culpa es de las muñecas.
Debería estar prohibido jugar a ser mayor
cuando todavía se es niño.

 

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