Dios de la guerra.

Dime ¿En nombre de que dios nos matas?
¿En nombre de quién mueren los hombres
y lloran las mujeres
y gritan los niños?
Y luego las mujeres también…
Y también los niños.

Dime ¿En nombre de quién matáis?
¿En nombre de que dios desventráis mujeres?
Y lloran los hombres
y gritan los niños
y luego los hombres
y después los niños.

¿En nombre de quién matamos?
¿En nombre​ de que Dios
arrasamos los campos
y las ciudades
y salamos la tierra
y las fuentes
y no dejamos brizna
ni queda espiga?

Y se apagan las estrellas una a una
y se abrasan los planetas en jaurías
y se pudren las entrañas de una vez.
¡Decidme! ¿En nombre de quién, de que Dios,
me he vuelto un asesino?

© Juan José Ayuso

Iré a buscarte

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Iré a buscarte al fondo de lo oscuro
orilla del susurro donde gime el agua,
donde abrasa el aire a ras del suelo.

Iré a buscarte al ​fondo de lo oscuro.
Me tumbaré allí donde la yerba es alta,
Mi piel acariciada tomada por las hojas,
Sentiré como crece surge entre mis ingles,
como sube por el pecho a los pezones.

Iré a buscarte al fondo de lo oscuro
donde unos labios con sus dientes busquen mi entrepierna,
donde una boca con su lengua haga fuente de mi sexo,
donde quieran saciar su hambre y sed conmigo.

¿Serás tú la lengua que mi lengua encuentra
las manos que desnudan al sexo de su piel?
¿Serás tú el cuerpo que me enciende,
las uñas que mi espalda aran,
los grilletes que me aferran?

Cantan los pájaros gemidos,
suspira la yerba exacerbada,
lava es el aire entre los cuerpos.

¡Ay amor que tu boca loca!
¡Ay amor que tu cuerpo fuego!
Quieren las estrellas arrancarse,
quiere los árbol aferrar el aire,
quiere el mar batir el fondo.
!Ay amor que también el cielo!
¡Amor!
¡El cielo, el cielo!

© Juan José Ayuso