Hasta donde

Después de navegado tanto mar,
arribado mil puertos,
sufrido tormentas, naufragios,
dice el marinero
que solo queda un mar por descubrir.

Después de andados mil caminos,
después de vista tanta iglesia,
de hablado mil idiomas
dice el viajero
que no hay lugar inédito al que ir.

Y dice el astronauta,
después de haber subido a su cohete,
abandonado nuestra atmósfera
y alcanzado la luna y regresado,
dice
que no le bastan cielo ni mar para vivir.

¿Y yo?
¿Que diré yo
después de haber estado juntos,
de saciarme de sed con la carne de tu pecho,
de beber de tu vientre torrentes de gemidos?
¿Que diré yo después?

© Juan José Ayuso Martínez

 

La última noche de reyes

Quizás creías que no lo sabía,
pero yo ya lo sabía y aun así
quise hacer como que no.

Algún niño me dijo, “los reyes no existen, son los padres”,
y se disipó la inocencia, como brillo o humo.
Recuerdo entristecer como en una tarde de domingo.

Yo ya lo sabía
pero tu pensabas que no
y yo quería
mi noche de reyes,
otra mágica mañana.

Quizás lo sospechabas
porque empezaste a colocar juguetes y regalos
antes de dormirnos.
O quizás, simplemente, yo me dormir demasiado tarde.

Aquellas mañanas de sorpresas y novedades:
los juguetes dados en la empresa para hijos de empleados,
algún otro comprado con mucho esfuerzo
y los que te daba tu antigua señora, que fue tan amiga,
de sus hijas ya mayores.
Libros antiguos y juguetes de hojalata
que hoy son los que mejor recuerdo.

No sé si tu lo sabías,
pero yo ya lo sabía y aun así
no quería que acabasen,
quería aferrarme, seguir viviendo
aquellas mañanas de ilusión.