Huelga

Las flores van a convocar una huelga.
No habrá néctar que liben las abejas,
no habrá colores para los pintores,
no habrá regalos para enamorados.

Harán huelga de pétalos caídos.
Pero ante la amenaza
solo algún tibio comentario
se oye en el ministerio,
y con desgana las convocan
para una toma de contacto.
La rosa vino portavoz
con una buena lista de demandas,
pero la secuestró para su amante
un secretario a dieta de cariños.

la hierba, por solidaridad, hace huelga
-¡Ojo! la que se fuma también hace-
junto a los árboles y matorrales.
Quedan desnudos, fríos, tierra y campo,
y al ocre desabrigo, rabia suman.

No hubo acuerdo. El nuevo delegado,
el crisantemo, desapareció
tras un descanso en las conversaciones.
No pudo ser el secretario, ya sin amante,
y por muchas pesquisas que se hicieron
no se encontró ni rastro ni fragancia,
ni tampoco mensaje aclaratorio.

Es de temer que se hayan extinguido
flores, árboles, hierba y matorrales.
Pero el asunto en vez de remitir
horrible y grave se presenta.
Hartos de ver sus tumbas desfloradas
salen los muertos de su entierro
dispuestos a luchar hasta el final
para que vuelva el mundo a florecer.

© Juan José Ayuso Martínez

 

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